Enriquillo y El Valle registran tasas de pobreza de más de 40 %

En esas regiones los niveles casi duplican el promedio nacional

La reducción de la pobreza en el país ha sido desigual, y la frontera sigue sufriendo con más intensidad las carencias económicas. Enriquillo y El Valle son las regiones con más problemas en ese sentido, al registrar tasas de pobreza general que alcanzan el 45.3 % y 42.4 %, respectivamente. Esto quiere decir que, por ejemplo, en Enriquillo 45 de cada 100 habitantes vivían en una situación de precariedad al cierre del año pasado, y en El Valle eran 42 de cada 100.

El reporte oficial no explica qué ocurrió en esas regiones fronterizas. En El Valle, incluso, se elevó el nivel de pobreza en seis puntos porcentuales en un año, al pasar de 36.4 % en 2017 hasta 42.4 % en 2018.

Los datos, contenidos en el “Boletín de estadísticas oficiales de pobreza monetaria” que publicó recientemente el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo y la Oficina Nacional de Estadística, contrastan con el promedio nacional de pobreza que fue de 22.8 % en 2018.

En todo el país había 2,335,921 personas viviendo en situación de pobreza, de las cuales 296,591 personas estaban a nivel de indigencia al cierre de 2018.

Precisamente este viernes el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Isidoro Santana, decía en un acto que la región suroeste es la que demanda la mayor atención por parte de las políticas públicas.

¿Qué se considera ser pobre?

De acuerdo con la metodología aplicada por el Gobierno para el cálculo de esos números, se considera que un grupo familiar está en situación de pobreza cuando sus ingresos —sean laborales, remesas, donaciones o subsidios— no alcanzan para cubrir la canasta básica de bienes y servicios. Mientras tanto, la pobreza extrema afecta a aquellas familias cuyos ingresos no cubren ni siquiera la canasta de alimentos básicos.

La población no pobre en el país sumaba 7,929,358 personas al terminar el año pasado. Según los datos que presentó el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo y la ONE la mejora del ingreso laboral fue el factor de mayor incidencia en la mejoría de la condición de vida de los hogares, al igual que la estabilidad de los precios, que ayudó también a cubrir los gastos familiares. Estos dos factores permitieron que el ingreso per cápita creciera 7.9 % en términos reales en el año 2018. “El incremento reportado en el ingreso per cápita de las familias se asocia fundamentalmente al aumento de los ingresos recibidos en el hogar de los miembros del hogar ocupados, que laboran en el mercado de trabajo como asalariados, en calidad de patrones o de trabajadores por cuenta propia”, indica el “Boletín de estadísticas oficiales de pobreza monetaria” reciente.